A los cincuenta uno ya no se enamora de prisa; se sorprende de que una persona vuelva interesante la espera.
"A los cincuenta uno ya no se enamora de prisa; se sorprende de que una persona vuelva interesante la espera"
--- Anónimo
"A los cincuenta uno ya no se enamora de prisa; se sorprende de que una persona vuelva interesante la espera"
--- Anónimo